El año, mes por mes

Entras sin inglés. Sales con certificado, documentos en regla, un CV, y una entrevista en cámara que ya no te congela.

  1. Meses 1 a 3

    Se te quita el miedo

    No se habla español en el salón desde el primer día. Las primeras tres semanas se siente imposible. Para el mes tres platicas diez minutos con un desconocido.

  2. Meses 4 a 6

    Aprendes el barco

    Departamentos, rangos, contratos, rotaciones. El inglés que de verdad se usa en una cubierta y los acentos que vas a oír: filipino, indio, rumano, americano.

  3. Meses 7 a 9

    Aprendes a trabajar bajo presión

    Huésped enojado. Orden equivocada. Un radio que casi no se entiende. Ponemos el salón ruidoso a propósito, porque hablar bien en un salón callado no prueba nada.

  4. Meses 10 a 12

    Sales contratado o sales listo

    CV armado desde cero, en el formato que piden las agencias. Entrevista grabada una y otra vez. Documentos: pasaporte, examen médico de marino, curso STCW, visa.

La mitad que nadie más enseña

El inglés es la mitad del producto. La otra mitad es carácter, y no se da como materia: se entrena con la forma en que corre el salón durante doce meses.

El reloj.
Las sesiones empiezan al minuto. Llegar tarde sin avisar cuenta como falta. En un barco, tarde a tu puesto no es un mal día, es un vuelo de regreso.
Avisar antes.
Si no puedes venir, lo dices antes, no después. Ese solo hábito vale más para un supervisor a bordo que cincuenta palabras de vocabulario.
Terminar lo que empiezas.
Doce grabaciones, cuatro fases, un CV y un mínimo de solicitudes enviadas. Todo con fecha.
Errores sin vergüenza, reglas sin excepción.
Puedes decirlo mal cuarenta veces. No puedes llegar tarde sin avisar. Esa diferencia es justo la que tu primer supervisor va a dar por sabida.

La parte difícil, dicha completa

Siete meses sin un día libre. Un camarote compartido. Extrañar tu casa en un lugar del que no te puedes ir hasta que termine el contrato.

Y antes de eso, un año de llegar a tiempo cuando llegar a tiempo no es lo que hace nadie a tu alrededor.

Cualquier agencia que te prometa que es fácil te está mintiendo, y la que te pide dinero a ti te está robando: a las agencias les paga la naviera, nunca al revés.

Es difícil. Es real. Y es tuyo si trabajas por él.

Cómo se entra

Escribes a admisiones y te contestamos de frente si esto es para ti o no. En el primer mes se revisan el examen médico de marino, los antecedentes y el pasaporte, antes de que se mueva dinero en serio. Si algo te impide embarcar, lo sabes en la semana tres y pagaste tres semanas, no un año.

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